• Casa Natima domina tanto los procesos artesanales como los modernos para crear perfiles de tequila según los requerimientos del mercado global.
 
  • La innovación va más allá del proceso: Casa Natima implementa tecnologías verdes para promover la sustentabilidad de la industria del tequila.
 
  • El maestro tequilero cumple el rol fundamental de unir tradición y modernidad en el desarrollo de nuevos perfiles de tequila.
 
 

En el corazón de Amatitán, Jalisco, la tierra respira historia. Ahí, donde la tradición se confunde con el paisaje, Casa Natima se inspira en la identidad del México contemporáneo al combinar procesos artesanales con la tecnología del siglo XXI, creando así perfiles de tequila auténticos y únicos.

 

La tradición, sin embargo, es siempre el punto de partida. El proceso artesanal inicia con los jimadores, quienes cosechan los corazones de Agave utilizando la tradicional coa, y continúa con la cocción en hornos de mampostería, la molienda a cargo de la tahona volcánica, la doble destilación que se lleva a cabo en los proverbiales alambiques de cobre y el añejamiento en barricas de roble francés o americano.

Modernidad que refuerza la tradición

Por supuesto, los pasos del proceso tradicional son reforzados con la tecnología actual: desde la cosecha hasta el embotellado, Casa Natima ha incorporado sistemas de control digital y trazabilidad que garantizan precisión en cada paso sin alterar la esencia del proceso. Estas técnicas permiten monitorear temperatura, fermentación y composición química con exactitud científica, asegurando que cada lote mantenga los más altos estándares de calidad, garantizando la confianza en el producto y la transparencia total del proceso.

De acuerdo a los requerimientos de nuestros clientes, Casa Natima también puede utilizar tecnología como el autoclave, que es empleado respectivamente, para cocer los corazones del Agave con vapor a alta presión. Esto resulta en tequilas con una propuesta organoléptica diferente que resulta atractiva para ciertos segmentos del mercado internacional.

El maestro Tequilero: El guía entre dos mundos

El maestro tequilero de Casa Natima es el puente entre la tradición ancestral y la innovación de la modernidad.

 

Este conoce la ciencia detrás de la destilación, pero también respeta la intuición que solo el tiempo otorga. Su papel no se limita a supervisar: interpreta los aromas, ajusta los tiempos y crea perfiles únicos que trascienden generaciones.

 

La tecnología que Casa Natima pone a su disposición, además, amplifica su sensibilidad, pero no lo sustituye, lo acompaña. La máquina mide; el maestro interpreta. Y en esa unión, Casa Natima encuentra su sello.

 

 

Sostenibilidad: Parte de nuestra tradición

En Casa Natima, la sostenibilidad forma parte esencial de su filosofía. Es por eso que su empresa matriz, Grupo Solave, ha alineado su estrategia con la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, a la que contribuye con el cumplimiento de 12 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sustentable.

 

Hoy, parte de la energía que se utiliza para los procesos de producción proviene de paneles solares instalados en la destilería, lo que reduce significativamente el consumo eléctrico. El bagazo de Agave, un derivado resultante del proceso de destilación, no se desecha, sino que se recicla como fuente de energía biotérmica, generando ahorros considerables de energía eléctrica.

 

Además, Casa Natima puede planificar su producción de manera sustentable, respetando los ciclos naturales del Agave y evitando la sobreexplotación. Esta conexión directa con el campo permite garantizar un abastecimiento responsable y trazable, aplicando prácticas agrícolas cuidadosas que protegen los suelos y promueven la biodiversidad.

 

Todas estas prácticas hacen de Casa Natima una destilería que contribuye a la construcción de nuevas tradiciones; no enfrenta a lo artesanal con lo moderno; los integra. Desde los tequilas blancos más jóvenes, que capturan la frescura del agave recién destilado, hasta los añejos de tonos dorados y notas de madera, cada expresión es el resultado de un diálogo entre tiempo, técnica y pasión; un acto de respeto hacia el pasado con visión hacia el futuro.